miércoles, 25 de julio de 2012

"Adiós Educación..."



 Hoy ha sido un día frustrante. No he encontrado otra manera de expresar lo que quería decir, la impotencia que no solo yo he sentido, sino todos aquellos que hemos hecho la matrícula este año. Estas palabras están escritas como una carta, sé que no llegarán a los políticos, y aunque así fuera tampoco querría que llegara. ¿Por qué? Muy simple, no serviría de nada. 

Espero que no moleste a nadie. Siempre he intentado que el blog esté lejos de temas políticos, que se centre en cosas entretenidas, que hagan que las personas olviden por un momento las tristezas de su vida. Pero ante lo de hoy... no he podido resistirme.


Estimados políticos (solo intento ser cortés).

Espero que estén satisfechos con el trabajo que están haciendo. No crean que estas palabras van plagadas de mensajes ideológicos, que ensalzan un partido u otro, que intentan poner a unos como buenos y otros como los más malvados. No, señores... He llegado a la conclusión de que son todos ustedes iguales.

¿Por qué estas palabras? Muy sencillo. Les doy la enhorabuena por matar la educación pública. Supongo que ha sido un pequeño cochinillo que debía ser sacrificado por el bien de los “famosos mercados”, pero también para defender los bolsillos de muchos de ustedes.

Gracias a sus grandes medidas han conseguido que no todo el mundo tenga el derecho de estudiar una carrera universitaria. Algo que es impensable en una democracia, algo que no debería tolerarse en un país, que se jacta de pertenecer a la Unión Europea.

Hoy hice la matrícula de la universidad. En ocasiones doy gracias de que sea mi último año en la universidad “o al menos lo espero” porque siento pena por los que vienen detrás. Pobres de aquellos que tendrán que dejar su sueño de estudiar porque les resultará demasiado caro como para poder cumplirlo. No sé exactamente en qué estaban pensando cuando decidieron recortar en la educación, pero entiendo mucho menos su subida de tasas, algo que eleva las matrículas hasta límites imposibles de pagar.

Recuerdo que en mis tiempos, mi primera matrícula costó ochocientos euros, y ya me parecía un dinero en aquellos tiempos. Ahora las primeras matrículas están rondando los mil trescientos euros, pobres de aquellos chicos ilusos, que cursaron la selectividad esperando entrar en la universidad para estudiar y labrarse una carrera que les ayudara en el futuro. La gran mayoría no podrá pagarlo.

Y ahora hablemos de todas aquellas personas que han repetido o están repitiendo asignaturas. ¿No aprueban? ¿No estudian? Pues habrá que duplicarles e incluso triplicarles las tasas porque no permitimos vagos en las universidades. Qué pena que lo vean de esa manera. Claro que existen jóvenes que repiten porque no estudian, incluso en las mejores familias, siempre hay una oveja negra, pero...

¿Qué pasa con todas aquellas personas que repiten porque son incapaces de superar la asignatura? ¿Creen de verdad que a mí me hace gracia quedarme un año más por una asignatura? No todo es estudiar con los codos y sacarlo a la primera, señores. ¿No han escuchado la palabra “se me atragantó la asignatura? Yo les daré una breve noción al respecto. “Atragantar” es cuando estudias una asignatura, intentas sacarla, acudes a las tutorías y aún así te ves incapaz de superarla.

No saben la cantidad de alumnos que se encuentran en esa situación. Sin contar que también el sistema de aprendizaje que utiliza cada profesor repercute en el final de la nota del alumno. He visto compañeros suspender con unos en una asignatura y aprobar al año siguiente con ochos solo por cambiar de profesor. ¡Hay tantas variables en la educación! Cosas más allá del dinero que ustedes parecen ignorar...

Existen alumnos que incluso han pagado una academia para intentar superar ese escollo que tenían en el camino. Ya no es suficiente con pagar la asignatura, señores políticos, ahora también tenemos que gastar más dinero superándola.

Supongo que mi vida habría sido muy distinta si fuera hija de un banquero, de un político, de la familia real o incluso de alguno de los muchos chorizos que campan a sus anchas por este país. Y saben que... No cambiaría a mis padres por nada del mundo. Porque ellos sí saben lo que es partirse el espinazo para pagar mi carrera o incluso para ayudarme a pagarla si estoy trabajando. Esos son los verdaderos héroes de este país. Aquellos que dan todo lo que tienen por sus hijos, a pesar de que saben lo mucho que les están robando, y la cantidad de sacrificios (más aún) que tendrán que hacer.

Me entristece saber que en esta situación de crisis habrá padres que nieguen a sus hijos el derecho a estudiar porque no hay dinero para pagarlo. ¿Qué hará una familia que tenga a un miembro o quizá varios en el paro? ¿Quizá cobrando solamente la prestación de cuatrocientos euros? ¿De verdad piensan que esa familia podrá planificar un futuro para sus hijos? Me temo que no y con sus políticas serán aún menos probable.

Antes teníamos la generación “Ni-Ni”, esa que sigue existiendo, y que no va a desaparecer por arte de magia. Los “Ni-Ni” son todos aquellos jóvenes que “ni estudian”, “ni trabajan”. Ahora existe una nueva modalidad de “Ni-Ni”. ¿Quienes son? Aquellos que “ni pueden estudiar”, “ni pueden trabajar”. Eso es lo que han conseguido. Conseguir que te contraten es una lotería en estos tiempos, no digamos para los jóvenes, puesto que superamos el índice de paro de toda Europa en ese sector de la población y tampoco se les permitirá estudiar porque las matrículas serán tan elevadas que lo tendrán vetado.

¿Y no pueden recurrir a las becas? Sí, muchos podrán solicitarla y les será concedida. Pero agárrense porque deberán cumplir todos los requisitos sin excepción, porque como bien sabemos por el Gobierno, no estamos para derrochar el dinero. ¿Y esas personas que no pueden optar a la beca y están en el borde de poder o no poder? Pues que hagan malabares, quizá el próximo circo les contrate, y saquen el dinero que necesitan ¿no?

Y si solo fuera la matrícula... Este año aparecía en letra pequeña debajo de mi matrícula, el importe íntegro de la misma, dejando claro lo que pagan los contribuyentes y lo que pago yo. ¿Saben ustedes lo que yo me he gastado en material universitario? He llegado a comprar más de diez libros, y les aseguro que no son de los que cuestan diez euros, sino que rondan los cuarenta. ¿Saben la cantidad de fotocopias, de apuntes, de bolígrafos, de folios que he necesitado? Les incito a que cojan una calculadora y vayan haciendo las cuentas de uno año al otro. ¡Estoy segura de que se sorprenderán!

¿Y todo para qué? ¿De qué me sirve estudiar si cuando salga al mercado laboral no habrá nada para mí? No intenten engañarnos. Trabajamos gratis como becarios, o en su defecto por miseros salarios que no darían ni para vivir, haciendo que las empresas no necesiten contratar personal. No hablemos de un contrato más definido porque eso para los jóvenes no existe. Y lo peor saben qué es...

Llegar a una empresa y que te digan que estás demasiado cualificado para ese trabajo. Echar dos curriculums en diferentes empresas, uno con solo la ESO, el otro con tu título universitario y que te llamen antes con el de la ESO. Éso sí que es denigrante. Adiós a los sueños de tener una vida propia, de valerte por ti mismo.

¿Dónde quedaron la casa y los niños? Seguro que eso sueños se los quedó el banco de turno. La impotencia que muchos sentimos al no poder irnos de casa, no poder hacer nuestra vida, porque no tenemos posibilidades de llevarlo a cabo. “Bueno, siempre podemos alquilar un piso diminuto entre cinco y dormir apilados como los libros ¿no? Díganme si no es una situación para llorar.

Como no quiero entretenerles mucho más con mis palabras, que sé estarán leyendo, pero al segundo estarán olvidando...
Les felicito. Enhorabuena por hundir este país en el fango y llevarse al fondo del mismo a los jóvenes, a los profesores, pero sobre todo enterrar definitivamente la educación pública. Me levanto ante ustedes como en el Congreso y les aplaudo como hacen cada vez que aprueban un nuevo recorte. Han conseguido lo que querían, sumir a los más jóvenes e idealistas, en el pozo negro que es la desesperanza.

Lo han dejado muy claro. Cargarse el país el algo muy fácil, “joder” a la población es su especialidad, apretar el cuello del parado, del que menos tiene es su deporte favorito y mientras ustedes cobran un buen sueldo, llevan a sus hijos a colegios y universidades privados, sin duda viven una vida acosta de nosotros.

Anónimo.

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