domingo, 21 de julio de 2013

¡Días de playa!



Hoy va a ser una entrada breve porque aún me dura la alegría de ayer y también el cansancio. La entrada de hoy va un poquito sobre ella, así que espero que no os moleste que ponga algunas impresiones y sobre todo la felicidad que he sentido. ¡Espero que hayáis tenido un gran fin de semana!

Vivir en el interior es siempre algo que entraña cosas buenas y cosas bastante malas. La playa es una de esas cosas que siempre se echan de menos, sobre todo en veranito, cuando el calor no nos da un respiro aunque este verano esté siendo mucho más cálido que el anterior. Y el gran problema no es llegar o no llegar hasta ella. Sino el no poder irte de vacaciones, ya sea por motivos de trabajo, económicos o familiares. Quedarse en el centro, sin la playa que tanto gusta, se convierte en un castigo en esta época del año. 



Y la gran mayoría estará pensando que hay muchas personas así, que no todos pueden irse de vacaciones a la costa y ya ni hablemos de irse al extranjero. Sí, sí, ya lo comentábamos en las entradas anteriores... ¡Las cosas están de capa caída! Y aún así... Siempre puedes encontrar la manera de llevarte un pedacito de alegría, en este caso en forma de mar, arena y muchas conchas. Solo se necesita un día libre, un poco de dinero, un coche y muchísima ilusión... ¡Si tienes todo lo que te digo... ya estás servido!

Los viajes siempre son agotadores, más si es de ida y vuelta, aunque para eso ya existen los dobles conductores. ¿Quién no se apuntaría a pasar un día en la playa? Lo mejor es levantarse tempranito sabiendo que vas a ir a la playa, que da igual las horas que te pases en el coche, ya que al final merecerá la pena. Verás ese mar inmenso, las olas rompiendo contra la orilla y solo pides que haya sifuciente hueco para dejar la pequeña sombrilla que has traido contigo. Y mientras, la música invade el coche llenándolo de energía, las conversaciones se hacen cada vez más animadas mientras pasan los kilómetros y también las horas. ¡Una, dos, tres... y casi estás ya allí!

Solo bajas del coche, inspiras profundamente y ahí la ves. La playa, esa gran desconocida que no habrías pisado si no fuera por tu perseverancia y por la iniciativa de los demás. Y plantas la sombrilla como si fueras un astronauta en la luna, admiras la cantidad de personas que hay, te echas la cremita y... ¡A disfrutar! El agua está perfecta, te pegas el primer remojón y a saltar las olas. Sí, porque ayer había olas que se podían disfrutar de lo lindo. Saltas, te dejas llevar, metes la cabeza debajo de ellas y disfrutas con las risas...

Apenas te das cuenta de que el reloj corre, ya es la hora de comer, pasarlo bien y recuperar fuerzas para el último empujón del día. Una paella que es justo lo que apetece ahora, una buena ensaladita y una compañía más que agradable. Y disfrutas de la playa comiendo, tomándote un café o un heladito. Esperas, esperas y al final vuelves al agua. Más olas, más sal, más risas y unas cuantas partidas a las palas para bajar todo lo que has comido. 

Y lo peor es siempre la despedida. A pesar de lo bien que te lo pasaste, sabes que tienes que volver y todo tiene que terminar. Así que recoges tus cosas, te montas en el coche y carretera nuevamente. A la ida te tocó conducir, así que a la vuelta disfrutas de las vistas, la música, el sol desapareciendo y ves anochecer mientras te acercas a tu casa. Llegar podría ser desalentador, pero cierras los ojos y piensas en lo bien que lo pasaste. Fue un día, que repetirías y que repetirás si tienes la ocasión. 

Días inolvidables, momentos imprescindibles, compañía deluxe y un día que te deja agotada aunque satisfecha. Y te duermes con una sonrisa en la cara, rememoras todo lo que has hecho e inspiras hondo para empezar la semana. Y lo piensas... Esta semana me escapo, como sea pero en estos días libres me escapo y ya estás pensando destino. Sabes que la semana que viene te irás, cueste lo que cueste, si todo sale bien... 

2 comentarios :

  1. Me ha encantado esta entrada! Yo vivo junto a la playa, solo tengo que cruzar la carretera, pero entiendo muy bien esa sensación, a mi un ratito de playa me da vida, cuando no he podido disfrutarla por circunstancias la he echado mucho de menos y también me ha enseñado a apreciarla mucho más. Algo tan simple...
    Besos!

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    Respuestas
    1. Hola AnaLa!

      Me alegro mucho que te haya gustado! Eres una afortunada por vivir al lado de la playa. Es que las cosas más simples son al fin y al cabo las que más llenan. Y es que se hace extraño porque si vas todos los años, si no vas uno, la echas de menos. Pero bueno al menos la probé y ahora me escaparé unos días aunque en el norte no sé si me podré bañar jajajaa

      Besitos!

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