miércoles, 21 de agosto de 2013

Ser feliz no es tan difícil...



Como podéis comprobar, hoy no voy a dejaros la reseña de ningún libro, por desgracia aún llevo retraso. Una lástima porque seguro que después terminaré dos del tirón y las reseñas tendrán que esperar. No obstante, he pensado que quizá podría dejaros un texto más bien corto, ya sabéis de esos que suelo poner yo.

Levantarse por la mañana nos augura un nuevo día en nuestro inmenso horizonte. Nunca sabemos qué tipo de día será, quizá alegre, puede que triste, lleno de incertidumbres, más bien aburrido o rodeado de grandes personas. Desde que te has levantado tu día ha sido feliz, dentro de toda esa gama de posibilidades que tenías y das gracias por ello. Al menos hasta que enciendes la televisión, ves las noticias que te anuncian un nuevo ataque en Siria, la posibilidad de que ocurra lo mismo en Egipto, los incendios que asolan nuestros bosques e incluso los tiroteos que ocurren al lado de tu casa. 


Encender la televisión ya no es sinónimo de ponerse de buen humor. Todo esto depende de la cadena que tengas sintonizada, pero es desmoralizador ver las noticias, sea el horario que sea. Informados debemos estar, nadie puede negarlo porque en la información está el poder y lo digo con conocimiento de causa. Me gusta ver las noticias, me gusta enterarme de lo que ocurre y también me gustaría encontrar noticias más esperanzadoras. Pero más allá de todo eso, no todo se traduce en lo que ocurre en el mundo, sino también de las personas que nos rodean.

Nuestro humor cambia si alguien es cruel con quien no se puede defender. Ya sea de forma física, verbal o en un simple comentario en la red. Todos debemos tener cuidado de lo que decimos, pensar las cosas antes de decirlas, no solo por la otra persona sino por nosotros mismos. ¿Y si estuviéramos en esa misma situación? ¿Qué pasaría si ese comentario despectivo fuera dirigido a nosotros? ¿Nos gustaría que en nuestro peor momento, piensen que nos lo merecemos, solo por algunas de nuestras acciones? 

Sí, hay que pensar antes de decir, de actuar e incluso de pensar interiormente. La vida no es soltar lo primero que piensas y ver qué ocurre. No es dejar que una sola persona trabaje para que otros se lleven el mérito sin poner un granito de arena. Es sentirse mentido y traicionado por una persona que creías honesta. Sinceramente... ¡Menudo mundo en el que vivimos! Plagado de guerras, malos entendidos, paro, depresión, malestar general y nosotros sin poder quejarnos... Solo soñando con que un día despertemos de buen humor y que todo continúe así hasta el final. Qué agradable, ¿verdad? 

Y ahora pensaréis que la única pesimista aquí soy yo, enumerando uno a uno todos los males que nos achacan y solo dejando ver lo peor que tenemos en el mundo. ¡Y tenéis toda la razón! ¿De qué sirve centrarse en todo lo malo si también existen cosas buenas? Disfrutar de un día relajado, sentir que estás feliz con las personas que quieres y que la inocencia aún perdura. Ver a un niño tirarse a la piscina, sonreír mientras haces el tonto, cerrar los ojos e imaginar miles de mundos. Sí,  la vida puede ser completamente diferente, pero solo si nosotros la hacemos así. 

La vida está plagada de todos los buenos momentos que queramos encontrar. Lo mejor es apagar la televisión, centrarse solo en los demás y disfrutar con la sonrisa de un niño. Ver a las familias en un día tranquilo, disfrutar de un día en el parque, reírte en una atracción, disfrutar viendo una película e incluso abanicarte para impedir el terrible calor que nos está agobiando a todos. Pequeñas acciones que hacen que nuestro día a día sea mucho más dinámico, más lleno de color y también consigue que nos olvidemos de las desgracias. Como si estuviéramos en una burbuja, como si hubiéramos construido una cúpula a nuestro alrededor y no dejáramos que nada pasara. 

Ahora podréis decir que estar viendo “La cúpula” me está afectando. Os doy el beneficio de la duda. Pero... ¿No tengo razón? ¿Por qué no podemos informarnos de lo que ocurre y después refugiarnos en nuestra cúpula? Solo para que la tristeza no nos invada, para que nuestros días de asueto pasen felices, rodeados de momentos emocionantes que se nos graben en la memoria. Un beso, una caricia, una palabra bonita e incluso una discusión que acabe en un abrazo. Todos esos sentimientos están dentro de nosotros, son los que mantienen esa burbuja y lo demás se queda fuera. Porque así conseguiremos armarnos de valor, conseguir la energía que necesitamos, solo para enfrentarnos a todos los problemas que hemos dejado en el exterior. 

Y así, impedimos que nos agobien, que amarguen nuestro carácter y que podamos seguir siendo quienes somos. La vida hay que tomarla con humor, dentro de este agujero negro, que nosotros no hemos creado. No solo aquí sino en todas las partes del mundo. Por mi parte, prefiero disfrutar, para después enfrentar cualquier batalla que me quieran dar. Y pelearé, solo por la felicidad que llevo en mi interior y que es mi mejor escudo contra el mundo. 

2 comentarios :

  1. Saludos!
    Es tan complicado crearse un caparazón en el que toda esta oscuridad nos resbale... anteayer sin mas, viendo las imágenes, de Egipto, todos esos niños inocentes masacrados... Complicado ser feliz con esta visión general, pero lo intentaremos!
    Bicos!

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    Respuestas
    1. Hola Niusa!!

      Pues sí, está muy complicado, pero no hay que perder la esperanza. Sobre todo como dices porque ves todo lo que pasa en el resto del mundo y te entra una rabia y una impotencia. Pero lo verdaderamente importante es intentarlo ;)

      Besos!

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