miércoles, 16 de octubre de 2013

¡Días de transporte!



Sí, hoy dejo la literatura, no por falta de ganas sino más bien por falta de tiempo. No obstante, me apetece dejaros hoy un pequeño texto, ya sabéis de esos que suelen aparecer de vez en cuando bajo el nombre de “reflexiones” y que podréis leer siempre que queráis. Creo que al final le abriré una sección con todas las cosas de las que he hablado... Por el momento, aquí os dejo la reflexión de hoy y me encantaría saber qué pensáis.

¡Good morning! Seguro que eso es lo que querrías que dijera tu despertador aunque tú desearías tirarle la almogada. Ya sabes, si le hace más daño, muchísimo mejor... Lástima que solo sea un trozo de plástico sin sentimientos. No es el despertar lo que más fastidia, ni siquiera el frío tras salir del amparo de las sábanas, sino el duro día que tendrás por delante. No hay sorpresa, no hay emoción, solo una rutina que se prolonga hasta el final... 


Un café, buena compañía y un viaje inevitable hasta tu destino. Sí, un recorrido que da igual como hagas, siempre te llevarás una sorpresa gracias al transporte público. No basta con tener que subir el importe de los billetes, no contemos ya el abono, eso siempre suena como otro cantar. La cosa está más cara, pero el tren hace lo que le da la gana y hoy estás en un andén... Mañana quizá en el siguiente y el día que menos te lo esperes no pasará ninguno ni siquiera en más de quince minutos. ¡Benditos días de trabajo! 

Pero no os preocupéis porque aunque se hable del descontrol, por suerte tenemos un transporte que da gusto, y que conste que no lo digo con rintitín. Ya quisieran muchos otros tener la red de metro, tren y autobuses que tenemos nosotros. Así que ya sabéis, lo mejor es fardar, ya que tal y como va el país va a ser lo único de lo que podamos presumir. Pero recordad, solo en la puntualidad y la asiduidad de los trenes, que el precio ya es otro cantar... 

Muchos piensan que los días no pasan volando, quizá alguno podría discrepar, más de uno estará completamente de acuerdo. Y cuando te quieres dar cuenta, ya tienes que volver a casa, se ha terminado el largo día y solo queda... ¡Volver en el transporte! ¿Recordáis ése que va con puntualidad y asiduidad? A Dinio le confundía la noche, al transporte público le debe de confundir la tarde, o quizá es que simplemente él también tiene ganas de descansar. 

Y recorres los pasillos bajo tierra buscando los huecos entre tanto gentío, intentas esquivar a las “busca asientos”, sí esas que son capaces de arramplar contigo con tal de sentarse cómodamente aunque tengan que morder en el intento. Ya sabéis, si os encontráis las marcas de unos dientes, es que una “busca asientos” te ha infectado y al día siguiente te convertirás en lo que ella es. 

Viajar por el metro o por el tren es como un gran videojuego, como Mario Bros o quizá el famoso Sony. Solo que nosotros no conseguimos setas, tampoco anillos, sino más bien guantazos y largas carreras. Esos momentos de subir las escaleras, ir apiñados todos como si fuéramos sardinas en lata y sentir el codo de uno... O quizá la rodilla y si alguno se descuida que tenga cuidado que más de una persona se queda dormida en la espalda de otro. Nah, bromas aparte, tened cuidado... ¡La gente está muy loca!

¿Acaso pensaste que podrías sentarte en el tren? Pobre iluso que soñó con buscar un asiento... Tendrás suerte si encuentras el vagón semivacío, lo suficientemente espacioso como para colocarte en la puerta del tren que jamás se abrirá en ese trayecto y descansar el cuerpo cansado durante todo el largo viaje. Pero ya se sabe que incluso en el descanso, siempre tiene que venir alguien a trastocarte el día y mientras estás sumido en tus pensamientos escuchas una música de estilo bachata... ¿De dónde saldrá?, te preguntas. 

¿Todavía no lo has adivinado? Ohhhh, ese muchacho al que jamás enseñaron lo que es llevar los cascos, que piensa que la vida debe de ser una clase de baile solo que sin que él se mueva. Miras en su dirección, te dan ganas de comprarle unos cascos en la parada siguiente y te muerdes la lengua para no gritarle que su música es única y exclusivamente de él. Y piensas que la melodía no puede durar eternamente, pero pasan los minutos y todo sigue igual. Él sin moverse, tú con los nervios a flor de piel y la misma música escuchándose una y otra vez. Y si no es la misma... ¡Que vengan y me lo expliquen!

Y das gracias porque llega tu parada, te levantas para acurrucarte y hacerte un hueco hasta llegar a la puerta. Tensas y destensas los dedos de las manos, preparas los músculos de las piernas e interiormente sabes que ésta será la última prueba del día. Puertas cerradas, todos esperando y la apertura es como el incio de la carrera de obstáculos. Bajas corriendo, fuerzas las piernas y bajas las escaleras a tope... ¡Tornos, billete y lo conseguiste! ¡Has salido! No esperes la seta, ni el anillo, ni siquiera un refresco... Eso se reserva para cuando llegas a casa. 

Miras hacia atrás viendo a todas las personas que van consiguiéndolo después de ti, sonríes y sabes que mañana tendrás que superar las mismas pruebas. Sí, otra vez los atascos, los parones, los trenes puntuales o impuntuales, las personas que se te pegan como lapas y piensas que es agotador. Pero es la vida, es lo que hay e incluso así...¡Lo puedes disfrutar! Solo es una carrera más, un viaje, de ida y vuelta. 

2 comentarios :

  1. Bravo, lo lograstes de nuevo........haces sentir, vivir esa reflexion y cuanta verdad hay en ella.... pq cada mañana, aunque sepas la rutina del dia a dia, sabes q es un nuevo dia, con todo sus malos rollos, con nuevas experiencias y que logran hacer q tus reflexiones sean fantasticas d leer.
    Un besito

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    Respuestas
    1. Hola Marilí!!!

      Muchas gracias por estas palabritas!!! La verdad es que me gusta saber que a la gente le llegan las cosas que escribo, sobre todo porque me gusta que sean con un punto cómico, aunque sé que no siempre lo consigo.

      Por desgracia es el día a día como tú dices... Necesario, a veces obligatorio y además hay que enfrentarlo con valentía porque sino... ¡Te hundes! jajajajaja

      Besitos preciosa!

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