miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Finales que arrancan euforias!



¡Ya estamos de miércoles! Esta semana no os voy a dejar reseña, aún estoy terminando el libro que tengo en las manos y os diré que me está costando más de lo que yo esperaba. La semana que viene lo tendréis y espero no tardar tanto con el siguiente. Así que hoy os dejo una reflexión cortita, ya sabéis de esas que me gustan a mí y que quizá os aburran a vosotros :)

Mi cuerpo todavía vibra con ese gol, mi garganta se abrasó con aquel grito y mi corazón se hinchó de alegría con esa “orejona” merecida. Nadie puede decir que no se sufrió, un gol nacido de un error de nuestro “Santo” y parecía que las esperanzas se desvanecían.




Cada uno tiene una percepción de lo que ocurrió, el equipo contrario jamás estará conforme con el resultado, pero cada uno tiene su opinión que es muy libre de expresarse. El partido nos mantuvo en vilo a todos, dejándonos posiblemente sin uñas y haciéndonos cerrar los ojos ante os fallos del grandísimo Bale. ¿Nunca te han dicho galés que te pongas gafas?

He escuchado que se dio más tiempo de descuento del que merecía, pero no sé si los que hablan saben de fútbol y entienden que se cuenta tanto por cambios como por faltas realizadas. “5 minutos” donde el resultado estaba en el aire, donde un empate era una posibilidad factible y donde el partido aún no estaba decidido. Prueba de ello fue ese cabezazo de Sergio Ramos que mandó el balón al fondo de la red.

Y ahí se abría un nuevo abanico de posibilidades. Los jugadores estaban cansados, los dos entrenadores habían agotado los cambios y solo quedaba inspirar con fuerza para luchar hasta el final. En una situación de empate, ambos equipos pueden marcar y simplemente ocurrió lo que se veía en todo el partido. Tantos tiros de Bale desaprovechados que al final dieron su fruto.

¡Ánimo galés! A merecido la pena tenerte en el Madrid, pagar lo que se ha pagado por ti y lo has demostrado con creces. Y no bastaba con meter un gol, se tenían que meter dos más para rematar el partido y quizá lo siento ahora por los aficionados atléticos. No voy a ser hipócrita, en su momento solo pensaba en mi equipo y en la victoria que acabábamos de conseguir. ¿Quién no habría hecho lo mismo?

He leído muchas opiniones, donde se recriminaba que el penalti no era tal y que el gol de Cristiano no procedía. Siento decir que no estoy de acuerdo y lo voy a expresar claramente. ¡Fue un penalti! Y no cuento esa subida de brazos de la defensa en otra falta anterior, donde el colegiado ya había advertido que si se levantaban los brazos tendría que pitar penalti y no se pitó.

El partido estuvo salpicado de tensiones, algún encontronazo entre los jugadores y como suele ser habitual muchas faltas. ¿Cómo podían faltar éstas? Y a pesar de todo, el Real Madrid consiguió aquello por lo que llevaba luchando años y el Atlético de Madrid se quedó con las manos nuevamente vacías. Lástima por sus seguidores, pero como muchos amigos míos me han comentado, ya están orgullosos solo porque haya llegado a la final. ¡Qué pena que no todos lo vean así!

Muchas críticas han llovido por la celebración de Cristiano Ronaldo, no sé bien si por el “acto en sí”, por ser quien es o por otras razones que no quiero mencionar. Solo quiero que os pongáis en la situación por un segundo y lo digo por los atléticos que puedan estar leyendo esta entrada. “Estás en tu país, juegas con un equipo con el que deseas la Champions y además estás lesionado. Has forzado todo lo que has podido, te has puesto en las mejores manos y todo tu sufrimiento ha valido la pena. ¡Has marcado! ¡En tu propia casa!”

¿Quién no se emocionaría? Dudo mucho que la celebración fuera para enrabietar a los atléticos, solo fue un acto de alegría desmedida en una situación de euforia y más en las condiciones en las que jugó Ronaldo. Sinceramente, yo no puedo culparle y algunos dirán que no soy objetivo. Cada uno puede pensar lo que quiera.

¿Y sabéis con qué imagen me quedo del partido? Ni siquiera está en el campo, nos los retransmitieron porque era la emoción convertida en acto y ese fue Xabi Alonso con sus gestos que desembocaron en una carrera desenfrenada. Ese es el verdadero espíritu de equipo, donde la ilusión invade el cuerpo, tal y como nos pasó a nosotros el sábado. Os dejo un recopilatorio de la tensión de Xabi Alonso…


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