lunes, 20 de julio de 2015

Dos hermanos muy sobrenaturales



¡Otra serie con la que me pongo al día! Ha sido complicado porque tenía muchas temporadas y después de casi dos años... ¡Por fin he conseguir llegar a la misma altura! A partir de octubre podré seguirla al ritmo de Estados Unidos y eso no está nada mal. Tendría que haber hecho las críticas de cada temporada aunque una servidora no se dio cuenta antes.




"Sobrenatural" es una serie que ha tenido muchos altos y bajos desde que la comencé a ver. Sus primeras temporadas no me engancharon demasiado, pero cuando todo el tema de los ángeles y los demonios alcanzó tanto a Sam como a Dean, entonces mi curiosidad fue en aumento y las temporadas fueron mejorando paso a paso.

El final de la novena temporada nos dejaba a un Dean muerto que acababa siendo resucitado, gracias a la marca que Caín le había traspasado para poder acabar con Abaddon y también librarse de la amenaza que suponía Metatrón. Este final nos dejaba el comienzo de la décima temporada servido... ¡Dean se había convertido en un demonio!

Durante los primeros capítulos pudimos verle con esos ojos negros y junto a su más que inseparable amigo Crowley. Pero tanto Sam como Castiel estaban dispuestos a acabar con esa situación y rastrear a Dean para intentar... No se sabía muy bien el qué. Milagrosamente, el ángel y el hermano consiguen que Dean vuelva a ser humano, pero con la marca haciéndole matar indiscriminadamente.



Y así, durante esta temporada hemos tenido que ver cómo Caín moría finalmente y dejaba un maldito ultimatum a Dean. A él le pasará exactamente lo mismo y se convertirá en un simple asesino que no distinguirá nada. También entrada en escena Rowena, la madre de Crowley que es una poderosa bruja, que hace un pacto con Sam para salvar a Dean de esa maldición que le está consumiendo.

Los capítulos centrales de la temporada quizá no son los mejores, pero al menos se disfruta el volver a ver a Bobbie, que ayuda desde el cielo a los chicos o incluso adentrarnos en el pasado de "Castiel" o al menos su versión humana. Hemos sufrido y convivido con la aparición de su hija. Y que os aseguro conlleva mucho más que reproches.

Aunque creo que el punto más culminante se ha centrado en los últimos tres capítulos de la temporada. Con el reloj en una cuenta atrás que fulmina a cada personaje, una familia de asesinos tras ellos y el mal cerniéndose sobre los dos hermanos, éstos pierden a una persona muy importante.

Charlie, un personaje que se había ganado el corazón de todos los espectadores como ya hizo Kevin Tran, y que también murió en la novena temporada. La culpa hace que Sam esté más dispuesto a salvar a su hermano y Dean solo busca venganza matando a quienes acabaron con su amiga.

Y eso nos deja un final servidor porque pensando que es la única manera de hacer las cosas bien, Dean recurre a la muerte que ya le había ayudado en otras ocasiones y hace un trato con él para que le mate. Algo imposible aunque se ofrece otra posibilidad, una que necesita la muerte de Sam, a manos del propio Dean.



Pero como ya se sabe por tantas temporadas, los dos hermanos se protegen mutuamente y Dean acaba matando a la muerte. Justo en el momento en el que Rowena termina el hechizo y Dean acaba siendo liberado de la marca de Caín. ¿Y cuál es el problema? La marca apresaba "la oscuridad" y ahora anda suelta. Tan suelta que engulle a los propios Dean y Sam dentro de su propio coche.

Ante un final así, muchos nos tenemos lo peor y esperamos que la próxima temporada sea aún más oscura que las anteriores. Final digno de una serie tan mágica como esta, que si bien en ocasiones puede resultar chocante, nos ha hecho reír, llorar, desear y también desesperar porqué no decirlo. Pero sobre todo disfrutar porque eso es lo que hacen en cada temporada. Eso y superarse cada día más.

VALORACIÓN DEL RINCÓN DESASTRE


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